Asistimos a eventos llenos de dramatismo, todos ellos provocados por la humanidad, pero no por toda ella, sino por aquellos enceguecidos por la lujuria del dinero, por el afán de acumular papel moneda, que hoy por hoy, da estatus; poder. Pero su fin está próximo, mientras más saquean los enloquecidos por el dinero más cerca esta el fin.
Realmente la irracionalidad del modo de vida capitalista, que en la última centuria, gracias a los mercados de valores, ha convertido toda actividad económica y humana en negocios. La inversión especulativa es inmensa, no se arriesga en producción real, solo en ganancias rápidas que afectan los precios de los alimentos, de las materias primas, de los hidrocarburos y en general de todo recurso natural. El saqueo es rápido, urgente; para satisfacer la avidez de unos cuantos a nivel mundial.
Los derivados financieros, commodities son de toda clase, los benditos especuladores de wall street; los tiene de todo orden así: en alimentos que aún no se cosechan, en minerales que aún no se extraen, en inmuebles gravados con hipotecas, en bienes que aún no se producen, en la vida y en la muerte. Hoy esta práctica generalizada en los países imperiales viene a ser la causa de su propio hundimiento. Basta ver la pobreza en el corazón del capitalismo, cientos de miles de ciudadanos estadounidenses en la pobreza más asombrosa, jamás vista; países europeos otrora ejemplos para los necios estatistas, Irlanda, España, Portugal, Grecia. Donde reinaba el hacer y dejar pasar al capital transnacional, a la especulación. Son ahora países en bancarrota sometidos a las políticas hambreadoras del famoso FMI, institución responsable de la miseria de muchísimos países donde impusieron sus absurdos programas neoliberales.
Pero la miseria humana de la clase dirigente mundial (representantes del capital) sordos ante el clamor de la tierra, nada hacen por cambiar hacia un mundo sencillo y sano que respete la vida humana y natural .
La forma de vida y organización social promovida por el capital ha llegado a su culmen y muere en sus propios errores que lo ahogan por doquier.
Los derivados financieros, commodities son de toda clase, los benditos especuladores de wall street; los tiene de todo orden así: en alimentos que aún no se cosechan, en minerales que aún no se extraen, en inmuebles gravados con hipotecas, en bienes que aún no se producen, en la vida y en la muerte. Hoy esta práctica generalizada en los países imperiales viene a ser la causa de su propio hundimiento. Basta ver la pobreza en el corazón del capitalismo, cientos de miles de ciudadanos estadounidenses en la pobreza más asombrosa, jamás vista; países europeos otrora ejemplos para los necios estatistas, Irlanda, España, Portugal, Grecia. Donde reinaba el hacer y dejar pasar al capital transnacional, a la especulación. Son ahora países en bancarrota sometidos a las políticas hambreadoras del famoso FMI, institución responsable de la miseria de muchísimos países donde impusieron sus absurdos programas neoliberales.
Pero la miseria humana de la clase dirigente mundial (representantes del capital) sordos ante el clamor de la tierra, nada hacen por cambiar hacia un mundo sencillo y sano que respete la vida humana y natural .
La forma de vida y organización social promovida por el capital ha llegado a su culmen y muere en sus propios errores que lo ahogan por doquier.