La crisis de los procesos progresistas en América del Sur
Uno a uno van cayendo los
gobiernos que crearon la esperanza de una transformación profunda en las
injustas sociedades latinoamericanas, dominadas por una corrupta clase
dirigente que amasó su fortuna con el reinado del mercado, en su fase más
intransigente la neoliberal. Sin embargo ninguno de ellos logro una
desestructuración definitiva de la forma capitalista de dominio y acumulación,
es más contribuyeron a su fortalecimiento y modernización.
Para este devaneo consideremos el
caso ecuatoriano, cuya revolución ciudadana aún confunde a los seres humanos de
buena voluntad, solidarios y ávidos de un modo de vida alternativo. La gran
confluencia de amplios sectores poblacionales hartos de tanta ignomia, dio paso
a un gobierno en su inicio alternativo,
de expectativas y esperanzas.
Pero que en su propio seno ya contenía la esencia en lo que devendría. Para
ejemplificar algunas perlas:
Muchos de sus impulsores, gente
de base que brindó esfuerzos, recursos y dedicación para llevar al triunfo
electoral al movimiento País, fueron relegados por cotizantes de la vieja
partidocracia quienes fueron los que asistieron al festín y reparto del botín
burocrático, en un comportamiento ortodoxo y clásico. Ahí aparecen los
ministros revolucionarios provenientes de la partidocracia; Partido Roldosista
Ecuatoriano, Democracia Cristiana (Nathalie Cely, Mauricio Dávalos, Raúl
Sagasti, Carlos Vallejo, Jorge Marún, María Isabel Salvador, Francisco
Rivadeneira, entre otros y más empresarios). Los militantes por el cambio
fueron calificados como infiltrados, así poco a poco paso a paso fue perdiendo
su contenido de transformación y cediendo paso a un caudillismo hegemónico de
un líder sin orientación clara en el quehacer. Concentrando su impulso en regar
de concreto todo el país y pretendiendo llevar a la sociedad al primer mundo
falsa ilusión que muestra claramente la orientación del dirigente Correa.
El ala “izquierdista” de País,
fue cercenada paulatinamente; muchos de los fundadores y promotores fueron
separados de distintos cargos que ocupaban y sustituidos por más representantes
y oportunistas de la vieja clase dirigente; en pleno desarrollo de la Asamblea
Constituyente Correa logra la “renuncia” del presidente, quien a pesar de
disponer de poder constituyente, da un paso al costado, cediendo espacio a las
tesis neoliberales, el ministro de
gobierno, tras el bombardeo a territorio ecuatoriano Angostura por fuerzas
colombianas, implicado con las FARC es separado del gobierno, así se desgranan
los impulsores iniciales y toma cuerpo los grandes contratos e inversiones a lo
largo y ancho del país.
Con una inversión superior a los
300 mil millones de dólares, provenientes de las exportaciones de petróleo con
sus altos precios, la alta recaudación tributaria y un agresivo endeudamiento
externo e interno, proveniente de países como China con graves tasas de
interés, se retomó el viejo endeudamiento del país que tan creativamente fuera
reducido por este mismo gobierno. Se inició contrataciones a diestra y
siniestra sin priorizaciones de ninguna clase, se aprovecha la bonanza, se
privilegia el empleo público improductivo y no existen señales de iniciar un
modelo económico alternativo, sino de un crecimiento insensato del aparato
estatal, frente a la opción de una economía comunitaria y popular que aminore
la vorágine capitalista.
De esa inmensa masa monetaria
invertida se vislumbra grandes actos de corrupción, que únicamente calculada al
10% por comisiones cedidas a los contratantes asciende a 30 mil millones de
dólares, que están en manos de nuevos pudientes y adláteres del gobierno.
En Ecuador se construye una
sociedad controlada y penalizada, que significó una persecución y penalización
de los detractores ubicados en las organizaciones de la sociedad, en los medios
de comunicación e inclusive en el parlamento nacional. Lo que condujo a la
desmovilización y amedrentamiento de la ciudadanía descontenta con el gobierno,
de ahí se persiguió y encarceló a estudiantes, médicos, profesores, indígenas,
comunicadores por sus opiniones o participación en manifestaciones callejeras y
se mutiló el derecho a la protesta. Sin embargo las organizaciones sociales han
perdido el temor y se movilizan masivamente, frente a un gobierno que carece de
bases y se sustenta en medidas populistas de compra de conciencias, para
convocar sus contramarchas.
En las políticas ambientales que constituyeron
una de las fortalezas del gobierno, con su propuesta de mantener el petróleo
sin explotación en el parque Yasuní y que contrastaba perfectamente con la
constitución del país, se echó al traste por el cambio de opinión y la
aplicación de políticas extractivistas, entregando grandes extensiones para la
exploración minera en lugares de alta diversidad natural, que constituyen
verdaderos santuarios de vida; persiguiendo y encarcelando a ciudadanos que se
oponen a las afectaciones que dejará la explotación minera. Vendiendo el cuento
que las afectaciones con la tecnología actual será mínimo, al contrario baste
ver el terrible impacto provocado por la empresa minera Samarco en territorio
brasileño, con la ruptura de un dique que contenía desechos mineros de alta toxicidad, metales pesados, cuyo
volcado a las aguas provocaron grandes afectaciones, impacto que durará miles
de años en recuperar y cuya suma incrementará los grandes desequilibrios
ocasionados a la madre tierra y que demuestran los graves perjuicios que estas
actividades traerán a nuestro país, antes que beneficios.
La construcción de megaproyectos
hidroeléctricos, hídricos, así como el inicio de la construcción del complejo
petroquímico del Pacífico, constatan el quemeimportismo por la suerte del
planeta, pues a estas alturas pretenden impulsar la producción y el consumo de
combustibles fósiles y los primeros contribuyen a impactar sobre el equilibrio
natural de la tierra que requirió de 4 mil quinientos millones de años para ser
lo que es.
Imposición de medidas y
cooptación de todos los ámbitos del poder público, las expectativas iniciales
de incentivar la participación popular fue cortada al ir el gobierno captando
todos los espacios de poder público, coartando a los pocos ciudadanos que no
pertenecían al grupo en el poder, el consejo de participación ciudadano fue
ocupado por funcionarios cercanos a Correa, la justicia y su reforma estuvo a
cargo del secretario personal del presidente Gustavo Jalkh, perdiendo los
jueces su capacidad de independencia de los dictados presidenciales, corte
constitucional organizada por sumisos partidarios de Correa, cuyo secretario
jurídico fue su presidente Patricio Pazmiño, Fiscalía General del Estado a
cargo de Galo Chiriboga ministro del régimen, la Contraloría General del Estado
en manos de un miembro del grupo de Gutiérrez Sociedad Patriótica, fue cediendo
cada vez más espacio hasta con la última enmienda volver a esquemas y
concepción del control, superados en las décadas de los 90, le fueron impuestos
2 subcontralores de las filas del gobierno y su accionar cada vez más débil y
complaciente. El consejo nacional
electoral al final cooptado por correistas, que impidieron la expresión popular
a través de consultas populares que fueron sistemáticamente conculcadas a los
grupos que las exigían.
¿La educación otro logro de la
revolución? El correismo con sus
representantes en la educación implementaron un modelo tecnocrático, importado
desde los países del norte, sin considerar las peculiaridades, vocaciones y
saberes propios del país y una vez más se inscriben en el proceso globalizador
y neoliberal que recorre por el mundo, se irrespeta a docentes y de un esquema
en que los profesores imponían sus voluntades se pasa al dominio de los
estudiantes con respaldo de los burócratas del ministerio de educación. El
efecto de los exámenes de ingreso a los establecimientos de educación superior,
provocó que se privilegie a las entidades particulares y se produzca en la
práctica un efecto de privatización. Las ingentes inversiones en la ciudad del
conocimiento a más de revelar prácticas corruptas en la construcción del
campus, dicha universidad no genera resultados valederos. En la educación
ancestral se desarticulan los mínimos avances en el control de los propios
actores en su educación y se generan procesos de aculturación de la población
aborigen en las estructuras educativas llamadas del milenio. Hay que llevar la
cultura, la tecnología a la selva y a los páramos.
Reformas a la constitución que
fue aprobada mediante referéndum por el pueblo ecuatoriano, una mayoría
indolente y sumisa aprobó reformas constitucionales tildadas de enmiendas a
espaldas del pueblo, cercados por un fortín policial la sede de la asamblea,
enceguecidos asambleístas aprobaron las reformas que farsantemente fueron
divulgados según dicen durante todo un año, anteriormente se consultaban temas
intrascendentes a la ciudadanía y hoy en un tema importante nada. Estos
militantes viven una fantasía de la realidad y creen que están haciendo muy
bien, se regocijan y festejan semejante imposición. Pero todo suma hasta el
quiebre de la bendita revolución. Como expreso Eduardo Galeano “Los
que entran, lo hacen para cambiar algo y terminan siendo cambiados, aceptando
lo inaceptable, confunden el realismo con el cinismo. El poder suele conducir a
eso.”
Una revolución sin ciudadanos,
las políticas clientelares del régimen, con bonos y subsidios no permitieron la
organización social y política de sus bases las que se fueron transformando en
grupos clientelares para dividir a las organizaciones sindicales, indígenas,
ecológicas; así de la noche a la mañana apareció la Central Única de
Trabajadores, procesos unitarios que en otros países necesitaron de varios años,
se intentó dividir a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador
CONAIE, con algún grado de penetración gracias a prebendas y canonjías.
Al final de esta farsa de
revolución que en la práctica termina por desprestigiar a las verdaderas posiciones
de cambio y transformación, alejadas del viejo socialismo estalinista y del
difuso socialismo del siglo XXI y cercanas al socialismo comunitario del sumak kausay, donde la democracia más vasta y
generalizada sea la esencia y el protagonismo no esté en el estado, sino en la
propiedad comunitaria y en los valores y filosofía ancestral. Terminan por
entregar el poder a grupos recalcitrantes, neoliberales y globalizadores
sepultureros de la patria y de la madre tierra.