El gobierno del Ecuador, luego de haber alcanzado un notable apoyo popular y ser re-elegido, ha comenzado un proceso de pérdida porcentualmente baja, pero persistente, de dicho apoyo. En esencia la falta de una coherencia ideológica que agrupe a las organizaciones revolucionarias y otras de la sociedad civil, es la causa principal. La revolución ciudadana se está quedando sin revolucionarios y la conducción de las grandes transformaciones ha quedado bajo la egida de tecnócratas, cuyo único propósito es la modernización de la sociedad capitalista actual, con base a referentes de la socialdemocracia europea. Que para el país ya sería bastante.
No cabe duda alguna la justeza en ciertas de las reformas propuestas por el presidente, en temas como la educación, la salud, las relaciones internacionales, sin embargo ha faltado y falta un acercamiento, un dialogo en la búsqueda de un consenso mínimo. Otras en las que deja mucho que desear como la explotación de los recursos naturales.
Si ya no están presentes actores importantes como los pueblos originarios, los maestros, los estudiantes, los trabajadores; ¿cuál es el capital social con el que cuenta la revolución?
Al interior del gobierno se expresan muchos miembros de la vieja partidocracia, que inciden en la ruptura del gobernante con su pueblo, y son los promotores de las desavenencias con las organizaciones que promueven el cambio.
También hay que considerar la ingerencia de organismos externos de inteligencia que hacen lo suyo para fraccionar y dividir a las fuerzas partidarias de la transformación.
Le toca al gobernante demostrar si su proyecto va más allá de la simple modernización del estado o si es un verdadero proyecto revolucionario. ¡ La práctica cotidiana lo demostrará!
No cabe duda alguna la justeza en ciertas de las reformas propuestas por el presidente, en temas como la educación, la salud, las relaciones internacionales, sin embargo ha faltado y falta un acercamiento, un dialogo en la búsqueda de un consenso mínimo. Otras en las que deja mucho que desear como la explotación de los recursos naturales.
Si ya no están presentes actores importantes como los pueblos originarios, los maestros, los estudiantes, los trabajadores; ¿cuál es el capital social con el que cuenta la revolución?
Al interior del gobierno se expresan muchos miembros de la vieja partidocracia, que inciden en la ruptura del gobernante con su pueblo, y son los promotores de las desavenencias con las organizaciones que promueven el cambio.
También hay que considerar la ingerencia de organismos externos de inteligencia que hacen lo suyo para fraccionar y dividir a las fuerzas partidarias de la transformación.
Le toca al gobernante demostrar si su proyecto va más allá de la simple modernización del estado o si es un verdadero proyecto revolucionario. ¡ La práctica cotidiana lo demostrará!
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