Al término del año 2011, pude apreciar el funcionamiento del sistema de salud de la seguridad social de nuestro país y debo declarar enfáticamente que ha mejorado ostensiblemente, claro con la limitante del espacio y la cobertura al gran torrente de afiliados. Cabe señalar que la infraestructura que se dispone en los hospitales de tercer nivel es de primera así puedo señalar los flamantes y de última tecnología quirófanos inteligentes, suministros, medicinas, instrumental y básicamente el personal médico y para médico que en general brindan una atención cálida y humana con las debidas excepciones. Un gran esfuerzo realizado con adecuadas inversiones monetarias que redundarán en beneficio de la salud de los afiliados ecuatorianos, un gran acierto para el país.
Sin embargo y casi a la par el gobierno de la revolución ciudadana despide a un número importante de profesionales del área de la salud y de otras esferas del servicio público con una práctica propia de los privatizadores y neoliberales. De ahí que se aplican en países como el Chile de Piñera o la Europa del fondo monetario, medida impensable en un gobierno de nuevo cuño. Es indudable el exceso y la pesadez del aparato burocrático, producto del clientelismo practicado por todos los gobiernos sin excepción. Parte de la solución es la separación voluntaria de los servidores que así lo deseen, otra el traslado y el cambio a otras entidades que pudieran ser deficitarias en personal, etc, pero sin generar desempleo y oposición.
Hay pues un gran esfuerzo por redimir el sistema de salud de última, de baja ralea, con la que ha contado especialmente el sector público. Es difícil transformar en unos pocos años todo el deficiente aparato de salud, incluyendo la falta de entrega del personal médico y para médico y la visión mercantilista de las clínicas y hospitales privados. Indudablemente que hay que invertir en infraestructura hospitalaria de alto nivel, en equipos y tecnología y en capacitación de los prestadores de los servicios de salud. Sin embargo es también importante priorizar la medicina preventiva y la salud familiar con un proyecto que involucre a las comunidades y a los profesionales de la salud. Los médicos, enfermeras y para médicos prestando servicios de salud familiar en cada rincón de la patria. Y básicamente hacerlo con una conciencia de reformar el sistema sin las ansías de enriquecerse o aprovecharse de los siempre escasos recursos públicos. Porque siempre habrá gente por ahí que piense enriquecerse y pescar a río revuelto.
Hay pues un gran esfuerzo por redimir el sistema de salud de última, de baja ralea, con la que ha contado especialmente el sector público. Es difícil transformar en unos pocos años todo el deficiente aparato de salud, incluyendo la falta de entrega del personal médico y para médico y la visión mercantilista de las clínicas y hospitales privados. Indudablemente que hay que invertir en infraestructura hospitalaria de alto nivel, en equipos y tecnología y en capacitación de los prestadores de los servicios de salud. Sin embargo es también importante priorizar la medicina preventiva y la salud familiar con un proyecto que involucre a las comunidades y a los profesionales de la salud. Los médicos, enfermeras y para médicos prestando servicios de salud familiar en cada rincón de la patria. Y básicamente hacerlo con una conciencia de reformar el sistema sin las ansías de enriquecerse o aprovecharse de los siempre escasos recursos públicos. Porque siempre habrá gente por ahí que piense enriquecerse y pescar a río revuelto.
No comments:
Post a Comment